Posted By  Michelle Stephen, on

Embarazo, la cosa más hermosa y temible que una mujer tiene que pasar en su vida como madre. El 24 de diciembre del 2019. Ese es el dia que me aventuré y tomé tres pruebas de embarazo diferentes. ¡Todas fueron positivas! Estaba muy feliz de poder darle a mi esposo el mejor regalo de Navidad. En ese entonces no estaba lista para decirle a nadie más. Arreglé una tarjeta chistosa de Navidad para él con Santa mostrando su trasero. Pegué las pruebas de embarazo en un lado de la tarjeta, y ¡bam!

Después del Año Nuevo fuimos a nuestra primera cita con el doctor. Al menos en EUA necesitas acudir a una cita para que confirmen que estás embarazada, y es entonces cuando confirman que puedes ver a una partera, o a una ginecóloga o ginecólogo. Fuimos a la clínica el 10 de enero, y estábamos súper felices. Pero, después todo comenzó. Y por “todo” me refiero a la preocupación, el sentimiento de que algo no está bien, el miedo de perder a nuestro osito de gomita. Si tu embarazo no es como el de un libro de texto, entonces sabrás de lo que estoy hablando. Ese mismo día, durante la hora sexy con le hubby, nos dimos cuenta de que estaba sangrando. Corrí al baño, me limpié con papel, y ya no había más sangre. Dejé de estar preocupada.

Adelanta el tiempo una semana, y le hubby y yo intentamos tener hora sexy nuevamente, esta vez sin penetración. 4 horas después de nuestra hora sexy me dio un calambre en el lado izquiero de mi útero que duró como un minuto, y esa noche comencé a tener desecho café y un poco rosa. No me preocupé mucho, ya que pensé que había pasado por las contracciones de mi útero, etc. Esa noche me desperté alrededor de la 1am, ¡y estaba sudando como un cerdo! ¡Empapada! Me sentí débil, y fui al baño solo para notar que tuve más moco cervical que era café. Me preocupé tanto. Me desperté la siguiente mañana, tomé dos pruebas de embarazo que tenía debajo del sink, y las metí en mi pipí. Sentí que perdí toda mi fuerza cuando ambas pruebas se veían de color muy claro. Llamé a la línea de emergencia de mi clínica, y después de hablar con mi ginecóloga, me pidió que fuera al laboratorio para revisar mis niveles de HCG en la sangre (que es la hormona que se produce con el embarazo: gonadotropina coriónica humana), y que volviera al siguiente día hábil, que en este caso era hasta el martes, ya que el lunes era día festivo. Para no hacer el cuento más largo, mis números sí subieron, pero estaban “muy elevados”, y me agendaron una cita para que me realizaran un ultrasonido para asegurarse de que todo estaba bien.

El Día del Ultrasonido

El día del ultrasonido estaba muy nerviosa. Fuimos juntos al hospital, y le dijimos a Robbie, mi hijo, que íbamos a ver si había un bebé en mi panza. Él estaba emocionado. Entro al cuarto sola, y puedo escuchar a Robbie afuera cantando súper alto “Yellow Submarine”. Hizo todo más fácil. Después la técnica radióloga pone en mi panza el gel tibio, y comienza a ver la pantalla y a mover la vara en mi panza. Ella me dice que está viendo mis ovarios, el izquierdo, el derecho… parecía una eternidad. Después, ella al fin se mueve al área donde está el bebé, y me deja ver al pequeño osito de gomita. Puedo ver ese pequeño parpadeo en la pantalla, que ya conozco bien que es el latido del corazón. Lágrimas vinieron a mis ojos, y me sentí tan feliz. Ése, créeme, es el momento cuando todo se siente real. ¡Hay un bebé en mi panza! Bebé de hecho estaba midiendo una semana más grande, así que tenía 8 semanas y 5 días de gestación ese día.

Después de un rato las técnicas deciden que necesitaban hacer un ultrasonido vaginal. No me dicen por qué, no se los permiten. Se dicen entre ellas que ven algo, y que necesitaban un vistazo más claro. Al final sólo me dicen que enviarán todo a mi doctora, y que ella me hará saber mis resultados.

Le piden a mi esposo y a mi hijo que pasen a ver la pantalla. En ese momento yo solamente me enfoqué en ver sus caras, y tomé una foto con mi mirada entre lágrimas. La cara de mi esposo perdió toda la dureza que tenía; él también estaba nervioso. La cara de mi hijo fue una mezcla de sorpresa y miedo. Casi tiene tres años, ¡haha! Asumo que es difícil entender la idea de que un pequeño bebé está en la panza de mamá. Después dijo la cosa más linda, que el bebé se estaba lavando sus manitas. Entre las 8 y 9 semanas gestación sí parece que los bebés se están lavando sus manitas. 

El mismo día del ultrasonido, mi ginecóloga me llama para hacerme saber que habían visto un pequeño hematoma subcoriónico, y que era lo que estaba causando el sangrado y el moco cervical de color anormal, y que le diera un par de semanas. ¿Que si estoy preocupada por ésto? No mucho. Creo que soy una hacedora de hematomas subcoriónicos. Tuve uno cuando estaba embarazada de mi hijo, y esa fue la razón por la cual sangré durante las primeras 16 semanas de mi embarazo. Esta vez el desecho es más café, con suerte.

El día de hoy tengo exactamente 10 semanas. Tuve mi primera cita con la partera el viernes pasado, y platicamos sobre muchas cosas. Con mi último embarazo terminé teniendo un parto prematuro, así que esta vez me van a administrar inyecciones de progesterona comenzando en la semana 16. Asimismo, hablamos de ICP (Colestasis Intrahepática del Embarazo), y me realizaron los exámenes de sangre correspondientes. Y bueno, por último, pero no menos importante, para cuando sea mi fecha estimada de parto tendré 35 años, así que me consideran de Edad Maternal Avanzada. ¡Yay!

¡Te mantendré al tanto! Michelle

Michelle Stephen

Author: Michelle Stephen

Michelle is a Mexican mom of a preemie little monster, Robbie. She is married to her best friend, Robert. They are so happy to be welcoming a little one to their family this summer! Michelle is a plant hoarder, baker, love maker, worrier. Michelle is also a volunteer for ICP Care and for Chicago Public Library. Michelle and her family live in Chicago. Follow Michelle on Instagram @monstruitomom & visit Michelle's blog at https://linktr.ee/monstruitomom

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